¿Pueden imponer las empresas un código de vestimenta?

Por 25 abril, 2018Laboral
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La manera en que deben (o no deben) vestir los trabajadores para acudir a su puesto de trabajo es motivo de conflictos y controversias en muchas empresas que, con frecuencia, suelen llegar a los tribunales. Antes de tal situación cabe preguntarse ¿pueden imponer las empresas un código de vestimenta?

Sin duda alguna la imagen de los empleados se proyecta en la imagen de la empresa. Dicha imagen individual puede implicar un activo esencial para garantizar o contribuir en una mayor fidelización del cliente, e incluso en mejores valoraciones en las encuestas de satisfacción.

Ciertas prendas de ropa se asocian tradicionalmente con valores como la formalidad o la profesionalidad. Por esta razón, muchas compañías tienden a vigilar la manera de vestir de sus empleados mediante la creación de protocolos o códigos de vestimenta interna cuyas pautas recomiendan y obligan a seguir una serie de formalismos a la hora de vestir, indicando qué prendas pueden llevarse y cuáles no.

El Estatuto de los Trabajadores ampara el uso del código de vestimenta y concluye que el trabajador debe seguir las órdenes o instrucciones adoptadas por el empresario. Sin embargo, es importante revisar que el código de vestimenta no entre en conflicto con derechos del trabajador que recoge la Constitución:

  • El derecho a la propia imagen del empleado.
  • El derecho de igualdad y no discriminación por razón de sexo.

Los conflictos causados por el código de vestimenta han llegado múltiples veces a los tribunales por violación de dichos derechos en las normativas de vestimenta. En 2015, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid concluyó que la normativa de obligar a las mujeres a vestir zapatos de tacón es una medida sexista y que, de igual manera, la obligatoriedad del uso de maquillaje es contraria al derecho de propia imagen.

Las empresas están en su derecho de imponer el uso de una manera de vestir siempre que se base en argumentos razonables, objetivos y proporcionales. Es necesario analizar qué medidas son necesarias y equilibradas, y eliminar de nuestro código de vestimenta todas aquellas medidas arbitrarias, injustas y que puedan vulnerar los derechos del trabajador.