Uso adecuado de WhatsApp en el entorno profesional

Por 8 marzo, 2017Noticias, Laboral

WhatsApp, la aplicación de mensajería instantánea, se ha convertido en un arma de comunicación masiva a todos los niveles: primero, porque sus usuarios no escatiman en texto, emoticonos, imágenes, vídeos o enlaces a sitios web a la hora de manifestarse en sus chats, y segundo porque cuenta con más de 1.000 millones de usuarios.

Da la sensación de que, en ocasiones, esta aplicación va por delante de nosotros y de la mera información: ya no tenemos cosas que decir, sino que tenemos que decir cosas. El motivo podemos encontrarlo en el carácter gratuito de este tipo de mensajería (más allá de la tarifa de datos), o en la transformación de una sociedad que es capaz de consumir información de manera prácticamente permanente.

Los inconvenientes de un uso exagerado son varios: el suministro desmesurado de información puede conducirnos a la desinformación más que al conocimiento, el tiempo que le dedicamos a chatear por el móvil puede transformarse en tiempo perdido, y las confusiones que se pueden crear compartiendo cierto contenido por error en un chat al que este no iba dirigido puede desencadenar consecuencias negativas para el usuario.

Uso profesional de WhatsApp

Esta aplicación, hasta la fecha, no categoriza el ámbito de los chats que utilizamos, y el contenido y registro de los mismos puede llegar a ser muy diferente si comparamos, por ejemplo, el ámbito familiar del profesional.

Por todo ello, debemos seguir una serie de pautas, tanto como medida de precaución, como para conseguir que esta herramienta nos sea producente, especialmente en el ámbito profesional:

  • Dar un uso responsable a la aplicación, evitando transmitir información falsa o incierta.
  • No compartir contenidos que traspasen las barreras que impone la ley, así como manifestar nuestra disconformidad si somos conscientes de que un usuario sí lo hace.
  • Equiparar nuestras conversaciones en cuanto a forma y contenido a la manera en que las llevamos a cabo en el cara a cara, pues escudarnos en el carácter virtual del chat es deshonesto.
  • Otorgar sentido práctico a nuestros mensajes, siendo concisos y claros con ellos.
  • Guiarse por la prudencia ante la aparición de conflictos y controversias, pues podemos estar afectando de manera negativa la reputación de otro usuario, especialmente en aquellos chats que cuentan con más de dos participantes.
  • Cuidar el uso de determinadas expresiones que puedan resultar ofensivas, y tener presente la posible multiculturalidad del chat.
  • Fomentar la participación colectiva, evitando monopolizar conversaciones.
  • Por descontado, mantener vigentes en estos chats la educación y el respeto.